Pensando el juego desde una perspectiva psicoanalítica
Supervisor(es): Capnikas, Elika
Resumen:
El niño juega y jugar facilita su crecimiento integral. Mediante el mismo, logra potenciar su desarrollo emocional y cognitivo, contribuyendo significativamente a su estructuración psíquica. A través del juego logra representar y elaborar conflictos propios de cada etapa del desarrollo evolutivo. Además, el niño juega porque dicha acción le resulta una actividad sumamente placentera, ya que facilita la articulación del displacer con el placer aliviando tensiones. Por otra parte, el juego le permite elaborar en forma activa aquellas situaciones ansiógenas que ha debido transitar en forma pasiva, pudiendo representarlas simbólicamente, reproducirlas voluntariamente y, por consiguiente, podría elaborarlas mejor. Habitualmente, la primera persona que juega con el infante es su madre (o la persona que cumpla el rol materno). Ella, sin ser plenamente consciente, «juega« apareciendo y desapareciendo transmitiéndole la dinámica presencia-ausencia. Es así que el niño comienza a simbolizar y a elaborar la ausencia de la figura materna. Este proceso se encuentra enmarcado en un vínculo de contención, confianza y amor que posibilitará una adecuada estructuración psíquica en su desarrollo. A partir de la historia del psicoanálisis infantil y mediante diferentes ensayos teórico-técnicos, se ha favorecido y se continúa privilegiando la técnica de juego. La misma fue introducida, inicialmente, por Melanie Klein. Este trabajo aborda un recorrido por diversos autores que han pensado y trabajado el significado del juego. Intenta centrarse en dos aspectos del mismo: el juego como actividad estructurante del psiquismo infantil y el juego como técnica privilegiada por la clínica y la teoría del psicoanálisis de niños.
| 2015 | |
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TRANSFERENCIA ENCUADRE INTERPRETACION JUEGO PSICOANALISIS DEL NIÑO PSICOANALISIS DEL NIÑO |
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| Español | |
| Universidad de la República | |
| COLIBRI | |
| http://hdl.handle.net/20.500.12008/5816 | |
| Acceso abierto |
| Sumario: | El niño juega y jugar facilita su crecimiento integral. Mediante el mismo, logra potenciar su desarrollo emocional y cognitivo, contribuyendo significativamente a su estructuración psíquica. A través del juego logra representar y elaborar conflictos propios de cada etapa del desarrollo evolutivo. Además, el niño juega porque dicha acción le resulta una actividad sumamente placentera, ya que facilita la articulación del displacer con el placer aliviando tensiones. Por otra parte, el juego le permite elaborar en forma activa aquellas situaciones ansiógenas que ha debido transitar en forma pasiva, pudiendo representarlas simbólicamente, reproducirlas voluntariamente y, por consiguiente, podría elaborarlas mejor. Habitualmente, la primera persona que juega con el infante es su madre (o la persona que cumpla el rol materno). Ella, sin ser plenamente consciente, «juega« apareciendo y desapareciendo transmitiéndole la dinámica presencia-ausencia. Es así que el niño comienza a simbolizar y a elaborar la ausencia de la figura materna. Este proceso se encuentra enmarcado en un vínculo de contención, confianza y amor que posibilitará una adecuada estructuración psíquica en su desarrollo. A partir de la historia del psicoanálisis infantil y mediante diferentes ensayos teórico-técnicos, se ha favorecido y se continúa privilegiando la técnica de juego. La misma fue introducida, inicialmente, por Melanie Klein. Este trabajo aborda un recorrido por diversos autores que han pensado y trabajado el significado del juego. Intenta centrarse en dos aspectos del mismo: el juego como actividad estructurante del psiquismo infantil y el juego como técnica privilegiada por la clínica y la teoría del psicoanálisis de niños. |
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